Bróculi, coliflor y romanescu con bechamel

Las verduras suelen ser el plato de batalla de muchos hogares. A pesar de los beneficios para la salud y el crecimiento que suponen, no suelen llamar la atención de los exigentes paladares infantiles. No te desesperes si tus niños se resisten a las verduras, simplemente sigue ofreciéndoselas y pídeles  que al menos las prueben. Es cuestión de tiempo, paciencia y buen humor, y también por supuesto de dar ejemplo, el que a tus hijos acaben gustándoles.  A los míos les encanta el bróculi, la coliflor y el romanescu con bechamel. Aunque de las tres verduras mencionadas la más sabrosa para mis niños es el bróculi porque el romanescu es muy bonito estéticamente, pero cocinado es el que menos sabor tiene.



La bechamel la preparo con 600 gramos de harina, 60 gramos  de mantequilla, una cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal, pimienta negra rallada en molinillo y nuez moscada. 
Para preparar la bechamel, funde la mantequilla con una cucharada de aceite a fuego lento en un cazo, añade la harina y remueve con una cuchara de madera hasta que la mezcla sea homogénea. Retira del fuego y añade despacio la leche removiendo constantemente. Vuelve a poner al fuego, sazona con sal y una pizca de pimienta negra y nuez moscada. Remueve y deja cocer hasta que la salsa esté lisa y espesa.
Si vas a congelar la verdura sobrante, es mejor no cocerla demasiado, si la dejas durita, se acabará de hacer cuando la descongeles. 



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