Una parada de bus diferente

Todas las mañanas tenemos que esperar en una parada de autobus para dirigirnos al colegio y nuestra parada es de lo más normalita. Estaría bien encontrarse alguna parada más divertida y original, en forma de fresa, naranja, sandía, tomate o limón, como las que se hicieron en Konagai, Nagasaki (Japón)  para la Travel Expo de 1990, con la idea de atraer a los turistas. Una instalación divertida que haría de cada viaje una experiencia sin igual. No sé por qué en España no se atreven con alguno de estos diseños. ¿Será que en el país nipón hay menos vándalos? ¿Cuidaríamos este tipo de instalaciones sin destrozarlas? Sería interesante tener una respuesta positiva para esta última pregunta, pero a veces, la realidad supera a la ficción y por desgracia, hay tendencia a destrozar todo el mobiliario urbano.






En Japón, incluso las alcantarillas están decoradas. Sería estupendo encontrarse estos diseños tan bonitos, como los que os muestro en la fotografía,  en alguna ciudad de la geografía española.


Aunque no hubiera paradas en forma de fruta, al menos una solución original sería una parada de autobus con columpios, como en Canadá, para que la espera no se hiciera tan larga y fuera más amena y entretenida.  Nos serviría para estirar las piernas, descargar adrenalina y liberarnos del stress acumulado. Lo que no tengo tan claro es que los niños respetaran el turno de utilización del columpio y podría ser que todas las mañanas hubiese trifulcas por disfrutar de algún asiento. Seguramente el diseño y la instalación serían menos costosos que construir paradas en forma de frutas.


Y si nos hemos detenido en las paradas de autobuses, en Japón tambien hay autobuses escolares bastante originales y chocantes. Me encantaría ver la cara de sorpresa de mis peques si se montaran en un autobus de Hello Kitty o de Doraemon. La sorpresa y la alegría serían mayúsculas. De momento, nos tendremos que conformar con un autobus que nos lleve y nos traiga y dejar todas estas pretensiones e ideas en el aire, aunque no es mala idea de negocio. A los niños les encantaría subirse en estos autobuses decorados, sin que  eso supusiera ninguna merma en la seguridad de nuestros pequeños.


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