Alcachofas fritas crujientes

La primera vez que probé las alcachofas fritas me resultaron deliciosas. Es una receta muy fácil de hacer y muy saludable para los niños, a los cuáles les encanta, preparadas de esta manera. Lo más costoso es limpiar las alcachofas, puesto que hay que quitar las hojas hasta reducirlas al corazón de la alcachofa y poner en remojo con agua y zumo de limón, para que no se oxiden y pierdan el amargor.


A continuación parto el corazón de la alcachofa en cuatro cascos o dos mitades, dependiendo del tamaño de las mismas. Una vez troceadas las alcachofas, lleno una bolsa de plástico con harina y meto los trozos de alcachofa dentro. Muevo de arriba a abajo para impregnarlas bien de harina y a continuación vuelco las alcachofas enharinadas en un tamizador para desprender la harina sobrante. Freir en abundante aceite de girasol o de oliva virgen extra, dependiendo del sabor que más te guste. Mi hermana mayor hace una especie de tempura con harina y cerveza bien fría, para conseguir unas alcachofas más crujientes. Están deliciosas las alcachofas preparadas de este modo y a todo el mundo le suele sorprender su sabor. Una vez doradas en el aceite, poner en una fuente de cristal con papel de cocina absorbente para empapar el aceite sobrante. Servimos calientes. Son ideales como aperitivo o como guarnición de cualquier plato.


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