¡Es hora de limpiar!

Los juegos imaginarios ayudan a los niños a desarrollar la comprensión del comportamiento social cotidiano. Los niños asumen papeles de adulto cuando juegan a imitar comportamientos o tareas que ven realizar a sus padres durante el día: dar de comer al bebé, hablar por teléfono, conducir un coche, arreglarse para ir a trabajar, lavar los platos o dar abrazos. Para conseguir que las tareas cotidianas del hogar resulten menos aburridas, nada mejor que implicarlos en ellas. Con la llegada del buen tiempo, hemos tenido que hacer el cambio de ropa de invierno a ropa de verano, así que hemos animado a nuestros peques a ordenar el armario, con el juego ¡Es hora de limpiar y ordenar nuestro espacio!. Toda la familia hemos participado en esta tarea cotidiana, que en principio resulta de lo más aburrida. Hemos dejado que nos ayuden en la limpieza y que jueguen a imitarnos y les hemos proporcionado a las peques, unos trapos del polvo, para poner a punto las perchas del armario, que tenían un poco de polvo. Hemos dejado más espacio en los armarios, al sacar alguna ropa de invierno, sobre todo los jerseys de cuello alto, que ya no utilizamos y que guardamos en bolsas aparte para sacar el próximo invierno;  hemos doblado bien toda la ropa: las camisetas largas, por un lado; las cortas, por otro; hemos colocado los pantalones y las faldas en sus perchas correspondientes, los pijamas y ropa interior en un cajón y como colofón hemos puesto bolsitas de lavanda pequeñas para perfumar la ropa y evitar las polillas. Una buena forma, sin duda, de que los niños, nos ayuden con la limpieza y la puesta a punto de la casa y sobre todo, de mantenerlos ocupados, para conseguir que las tareas cotidianas resulten menos pesadas y aburridas.

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