Taller de pintura al óleo para niños

Los niños son como un lienzo que absorbe la pintura y los colores con toda facilidad. Son increíbles canales de energía y optimismo y la pintura es una buena forma de canalizar todo ese potencial creativo y entusiasmo. Una de las actividades extraescolares más gratificantes que ha hecho mi hija este año ha sido el taller de pintura al óleo impartido por el profesor Nicolas Navarro, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, en la Casa de la Juventud de Huércal-Overa, durante los meses de octubre de 2013 a mayo de 2014, con una duración total de 90 horas. 
El taller de pintura ha sido de gran utilidad para aprender a dibujar, interpretar cuadros, pintar al ritmo de diferentes músicas, conocer diferentes técnicas pictóricas y materiales, conocer la gama de colores y aprender a sacarlos en la paleta, a partir de los colores primarios o básicos y sobre todo, estimular la creatividad.  



A lo largo de todo el curso, mi niña ha conseguido realizar cuatro cuadros más trabajados, de diferentes temáticas (un paisaje, una princesa rubia, una muñeca japonesa y un retrato de su hermana) y tres lienzos o piezas realizados a partir de una música concreta seleccionada por el profesor (un autoretrato tenebrista: ese día estaría un poco cabreada o triste por los colores empleados; un barco y un tulipán atrapado por un remolino de viento). La explicación de las interpretaciones de sus obras son super chocantes. La niña es un poco cómica y teatrera, pero su discurso tiene mucha coherencia y sentido. Los cuadros de nuestra pequeña artista nos los quitan de las manos y  están repartidos ya por toda la geografía familiar, en diferentes ciudades españolas.
Durante esta última semana de clase, los niños han realizado un precioso mural colectivo, en el que cada alumno ha puesto su sello, su particular granito de arena y el resultado ha sido espectacular. La pieza resultante es  digna de estar colgada en cualquier buena galería de arte que se precie o en alguna pared principal de alguna casa, centro cultural, colegio o institución pública. La pequeña de mi casa, que cumplirá pronto cuatro años de edad, y las clases son a partir de 5 años, (para 3º curso de Educación Infantil), se quiso quedar a la última clase y acompañar a su hermana y aunque al principio le daba vergüenza, no pudo resistirse a la tentación de hacer de las suyas, con pincel en la mano. Y  aunque le puse un babi se manchó la ropa...pero no me importa, por todo lo que disfrutó y la cara de alegría que tenía al verse pintando como una mayor más, en el mural, que habían confeccionado todos los niños.
La anécdota del día fue cuando le dijo a su hermana, (que estaba poniéndose en el cuarto de baño, un vestido viejo fresquito para asistir a clase, lleno de manchas de pintura), que qué cuadro más feo había hecho, pensando que la paleta dónde se mezclan los colores, y que también estaba junto al vestido, en su bolsa de pintura,  era una pieza pictórica. Con ocurrencias de este tipo, puedo escribir un libro y no parar de reir en todo el día.


La pintura puede despertar el interés de cualquier niño y contribuir a que los niños sean personas creativas, con criterio, sensibles, inteligentes y felices. Como decía el gran genio Albert Einstein:
 "Es casi un milagro que los métodos de enseñanza modernos no hayan estrangulado todavía la santa curiosidad de averiguar, puesto que, aparte de los estímulos iniciales, esta delicada planta necesita sobre todo libertad, sin ella se marchitará inevitablemente"


En edad preescolar y escolar los niños poseen una imaginación extraordinaria, de modo que la pintura es perfecta para centrar su atención en una finalidad concreta. El niño participa activamente y aprende a través de todos los sentidos, con lo que estaremos fomentando la santa curiosidad que mencionaba Einstein. Además aprende disciplina y se estimula la creatividad, porque se fomenta una actitud receptiva hacia la averiguación activa. 


Las disciplinas intuitivas y artísticas, como el arte y la danza, deberían desarrollarse al mismo ritmo y tiempo que las matemáticas y las ciencias, para unir la parte intelectual (hemisferio izquierdo) con la intuitiva (hemisferio derecho). La unificación de ambas partes del cuerpo nos permite relajarnos y concentrarnos al mismo tiempo. La pintura vigoriza el cerebro y contribuye al libre desarrollo de la imaginación.

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