Limpiando de malas hierbas el huerto familiar

De vez en cuando, nos escapamos a casa de mi hermana en el campo, para relajarnos, dar paseos, caminar, correr, hacer excursiones, sentarnos a contemplar la naturaleza, observar las nubes, darse una buena siesta, conversar con la familia, dialogar con los amigos que nos visitan, bailar y escuchar música, contemplar las vistas del castillo de Lorca desde la terraza de la casa. Los niños siempre quieren estar haciendo cosas y cuando se quedan en casa, se sienten como enjaulados, así que qué mejor plan de fin de semana, que escaparse del mundanal ruido y respirar aire puro del campo. Nos viene bien a toda la familia, nos oxígenamos y cargamos las pilas para afrontar la semana, con la mejor de las caras. Mi hermana compró unas herramientas para peques en Lidl, una pala naranja y un rastrillo de color azul, y estuvieron ayudando a la abuelita a poner a punto las plantas, regar las macetas con la goma, que les encanta y limpiar de malas hierbas el huerto familiar, bajo las indicaciones de mi madre. Pasaron un ratito de lo más entretenido, apilando matojos secos.  Y es que saber explorar la naturaleza y relacionarnos con ella (tocando la tierra, chapoteando en el barro o caminando bajo la lluvia) es primordial tanto para los niños como para los adultos. Los niños que viven en la ciudad, en especial, necesitan este contacto.

  


Me gusta que mis peques pasen todo el tiempo que sea posible con sus abuelos, porque les enseñan cosas que nosotros no les podemos enseñar o no tenemos tanto conocimiento. De jardinería y de agricultura, sabe más mi madre que yo. Es mi principal asesora. Así que, qué mejor que aprendan directamente de ella que conmigo.


El pasado jueves 5 de junio, fue el día mundial del Medio Ambiente, y  ésta es una buena manera de concienciarlos e implicarlos en la limpieza y conservación de nuestro planeta tierra. Os cuento algunas de las actividades que hemos hecho juntos para conmemorar este día:  enseñarles a reciclar los productos y tirarlos juntos en el sitio adecuado o en los diferentes contenedores de basura habilitados al efecto;  cómo ahorrar agua para fregar los platos y hacer la colada; ducharse bien y controlando el consumo del agua, con un reloj de arena, que tenemos en la ducha, para calcular el tiempo y no pasarnos para no despreciar un bien tan estimado como el agua; dejar apagadas las luces cuando se sale de la habitación o no se está utilizando la tele o el ordenador, por ejemplo; y por último, realizar un collage utilizando  material reciclado


En Huércal Overa, para celebrar el día mundial del medio ambiente, pusieron en parque municipal Adolfo Suárez, lo que todo el mundo conoce como parque de patos,  un castillo hinchable, que luego resultó ser una minicolchoneta, para toda la marabunta de gente que había y supuestamante, talleres de reciclaje y medio ambiente, pero que realmente era una mesa con unos cuántos folios con colores y pinturas de dedos. Me imagino, que querían hacer algo simbólico, pero me parece desproporcionado convocar mediante una nota a los niños de todos los colegios del municipio, cuando no se tiene previsión de dar cabida a tantas personas, con unas actividades tan reducidas. Algunos niños hicieron un collar de flor y otros jugaron con un pañuelo de colores, simulando el arcoiris. Luego pasa lo que pasa, que se sobrepasa el aforo y no puedes disfrutar de nada, porque si haces cola para montarte en la colchoneta tienes que estar mínimo dos horas y con los ojos en el cuello, para que no se te escape o pierda ningún niño por el parque. Con razón, mucha gente, que ya está escarmentada de todas estas iniciativas, huye de ellas, y las teme como a una vara verde, porque sufres más que disfrutas. En fín que es un acto de valentía asistir a estos eventos. Pero es que yo, con tal de tener entretenidos a mis peques, hago lo que sea, aunque me cueste la misma vida. Lo que más me gustó a mis peques fue como siempre, pintarse la cara.


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