El ritual de los helados en familia. Plan clásico veraniego para padres y niños

Un ritual que todas las familias cumplen todos los veranos, siempre que se pueda, es disfrutar de un buen helado, juntos. No hace falta hacer grandes planes, para disfrutar todos juntos en familia, de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. En lo que va de verano, sólo hemos salido una vez, para festejar los diplomas de aprovechamiento en inglés y pintura, que ha obtenido mi hija mayor, pero este tipo de planes en familia, siempre reconfortan y gustan a padres y niños, porque se recargan pilas. Es como una bocanada de aire puro y fresco. Yo tengo mis heladerías preferidas. ¿Cuáles son las tuyas?. Para mí son muy recomendables: En Huércal-Overa,  la heladería Cortés, en la carretera Nacional 340. En Lorca, la heladería Valenciana, en la calle Pío XII, y en Águilas, la heladería Venecia, en la Avenida Juan Carlos I, que evoca en mi mente, muchísimos recuerdos de infancia, en torno a reuniones familiares, con mis tíos y primos. En Puerto Lumbreras, me gusta mucho heladería Maruja, cerca del pabellón deportivo del municipio, porque tiene un patio exterior cerrado, con mobiliario infantil de parque para los niños. Me gusta, porque puedes disfrutar de tu helado, sin preocuparte de ir corriendo detrás de los niños, para que no se salgan a la carretera y corran peligro con los coches. En Pulpí, una de las heladerías más emblemáticas es la Delfín.



Aunque cada peque se pida su tarrina pequeña de helado, siempre el helado que más triunfa es el banana split de su padre. La próxima vez, sólo pediremos un banana split, porque a veces lo que más les gusta es el momento compartido, de meter todos a una, las cucharas en el plato, más que el helado en sí. Yo, soy como los viejecitos, no me puedo resistir a una tarrina pequeña de helado de turrón de Jijona.

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