Merendero Padilla: un lugar emblemático para disfrutar con la familia

No eres de Lorca, si no visitas  al menos una vez en verano, las instalaciones del merendero Padilla, un lugar emblemático con más de cincuenta años de historia y con capacidad para más de mil comensales. Abierto de mayo a septiembre, se ubica en el corazón de las Alamedas de Lorca, en la Alameda Corregidor Lapuente, cerca del parque de plaza de Toros. Hay varios aparcamientos, a los que se accede por en frente del Hotel Jardines de Lorca. Sólo hay que seguir las indicaciones y dejar el coche en el primero o en el segundo. El segundo es que el que más cerca está del merendero, pero suele estar lleno de coches y a veces hay que volver sobre la marcha y dejar aparcado el coche en el primer aparcamiento que ves, que suele haber más plazas. Los fines de semana está empetado de gente, pero entre semana, se está muy agusto.



El merendero fue fundado por Feliciano Padilla en 1966. Comenzó siendo un quiosco bar, al aire libre, muy parecido a las actuales casetas de feria, aunque un poco más pequeño. Se colocaba junto a las atracciones feriales, dando a los visitantes la oportunidad de comer al aire libre, mientras visitaban la feria. Cuando el recinto ferial se ubicó en el solar que hay junto a la plaza de toros, el merendero se instaló en una parcela de 6000 m2 de la Alameda Corregidor Lapuente. Corría el año 1967. Los platos más típicos son productos artesanos de carnicería lorquina a la plancha (morcillas, chorizos, lomos, pinchitos, salchichas, pancetas), con un servicio rápido y precios muy económicos. También destacar los buñuelos de bacalao, las patatas con ajo (cada patata son dos mitades untadas de alioli) -que están medio cocidas, y luego fritas- así como los michirones, los caracoles, la magra al vino y el pollo asado, entre otras especialidades, sin olvidarnos de los quesos frescos a la plancha y las catalanas de tomate y jamón serrano



El merendero consta de tres áreas bien diferenciadas para disfrutar como prefieras: la barra, dónde serás instantáneamente atendido; la gran terraza, servida por camareros, dónde se atiende con rapidez y de forma personalizada, y la terraza autoservicio, para los que prefieran estar a su aire con menos ruido y más cerca de la heladería y de la zona de  juegos para los niños o bien, para cuando encuentras todas las mesas de la terraza con camareros ocupadas. A mí me gusta más esta última opción, porque disfruto más de la comida y de la conversación. Lo único que te tienes que acercar a la barra a por los cubiertos y vasos y la comanda, pero ahora incluso te toma nota el camarero y te pone el mantel de papel. ¡No dudes en acercarte, si quieres conocer este merendero, que forma parte de la historia de Lorca!

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