Somos del club de los mellaítos. El Ratoncito Pérez visita nuestra casa

Desde hace ya algunos años tenemos varios miembros de la casa que pertenecen al club de los mellaítos. Y nos encantan todas las cosas que giran en torno a este cuento popular, escrito por el jesuíta Luis Coloma, en el siglo XIX. Se dice que con él pretendía animar al joven rey Alfonso XIII, que apenas tenía 8 años de edad, tras haber perdido este un diente. El ratoncito de Coloma no vivía en una clínica dental, sino que tenía su residencia en una lata de galletas situada en la que, por aquel entonces, era la famosa confitería Prats, en la calle Arenal de Madrid, muy cerca del Palacio Real. Lo describió como un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, y una cartera roja colocada en la espalda. Decía también que el ratón salía cada día a visitar a los niños que habían perdido un diente de leche para obsequiarlos con un regalo. Se desplazaba a través de las cañerías de la ciudad, evitando así a los numerosos gatos de Madrid. Hoy en día existe una placa conmemorativa en el número 8 de la calle Arenal de Madrid, dónde se puede leer: Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII. Mi hermana mayor les ha regalado a los peques un ratoncito, hecho en piel artesanalmente por un amigo, que está super ingenioso. El molde de las magdalenas que hay al lado del ratón, es para dejar el diente y la pinza, para sujetar la moneda que les deje éste por tan preciado tesoro.




En las clínicas dentales también suele haber elementos alusivos al Ratoncito Pérez, con su puerta de entrada a su casa, pegada en la pared y un buzón para que los niños les dirijan a tan ilustre personaje sus cartas. También hay hasta de madera y otros materiales, para decorar la habitación de nuestros peques.




A los peques les hace ilusión formar parte del club de los melladitos. Ahora tienen dificultad para silbar y soplar las velas del cumpleaños. Pero es ley de vida, cambiar los dientes de leche por los definitivos y es tema de conversación recurrente entre los amiguitos, cuántos dientes se le han caído a cada uno.





Super curiosas también la carta que nos han traído del colegio dirigida al Ratoncito Pérez, y la nota puntual que la maestra escribió de su puño y letra al Ratoncito para comunicarle que el diente de Gabriela se había perdido en el patio del colegio, pero que no por eso, se olvidara de dejar el pertinente regalo a la mellaíta.



Este año la maestra de 1º de Primaria , tenía joyeros cofre para los dientes, si a los niños se les caen en el colegio. Una forma segura de ponerlos a salvo y no perderlos en el colegio para llevarlos a casa y ponerlos bajo la almohada, para que el Ratoncito Pérez, deje su regalito. Los cofres son cajitas de azafrán vacías. Una curiosa iniciativa para reciclar estos cofrecitos tan pequeños. A los niños les hace una ilusión tremenda. Aunque en el dentista también regalaron a mi peque un cofrecito de plástico amarillo, que pone Tooth saver, para ir guardando sus dientes y en casa, también teníamos una cajita preciosa de corazón con piedras brillantes incrustadas. También venden en las tiendas cofres y abalorios destinados a tal fin, con lo que puede convertirse en un pequeño detalle para regalar.




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