Aldeanueva del Camino: un pueblo con marcado acento judío

Un bonito pueblo del valle del Ambroz, en el norte de la provincia de Cáceres, es Aldeanueva del Camino, que debe su nombre al paso por él de la calzada romana Vía de la Plata. Guarda en su interior una interesante muestra de arquitectura popular, especialmente en la calle Vía de la Plata, de vestigios judíos: como paredes hechas con tejas, artesonados y barandillas de madera, esteras de esparto para las ventanas; y algunos originales puentes levantados sobre la garganta Buitrera o el río Ambroz. Recuerda mucho a Hervás.


La Vía de la Plata, que atravesaba  la provincia de Lusitania, hizo que surgieran poblaciones, donde los usuarios de la calzada romana descansaban de su viaje, a través de oeste peninsular. Éste sería el caso de Aldeanueva del Camino o Baños de Montemayor, surgidas ambas al paso de esta importante ruta de comunicación romana, la cual ha sido objeto de recuperación y rehabilitación en varios tramos para disfrute de los senderistas. En la Edad Media, buena parte de estas comarcas fueron tierra fronteriza entre los reinos castellano y leoneses, conquistadores de la zona y los árabes, que ocupaban estas tierras desde principios del siglo VIII y que dejarían su huella en muchas poblaciones del Valle del Ambroz, Valle del Jerte y de la Vera, tanto en aspectos agrícolas y ganaderos, como en sus típicas construcciones, evolucionadas posteriormente y que forman parte de la arquitectura popular de estas comarcas.


La cultura judía también tendría centros de importancia por estas tierras, y así existieron aljamas en poblaciones importantes como Jaraiz de la Vera o el caso más importante de Hervás, dónde hoy se conserva uno de los barrios judíos más atractivos de España. Esta mezcolanza de culturas es un buen reflejo de la buena convivencia que se dio durante muchos siglos en la España medieval. En Aldeanueva hay una placa conmemorativa a los judíos, que vivieron aquí y fueron expulsados por los Reyes Católicos, en 1497. 
Nos alojamos en el albergue turístico, La casa de mi abuela, a una distancia de 100 kilómetros, tanto desde Cáceres como de Salamanca. Cerca de sitios turísticos importantes, como las ruinas romanas de Cáparra, el barrio judío de Hervás, Granadilla, la estación de esquí La covatilla, las Hurdes, y las ciudades de Béjar y Plasencia. Totalmente recomendable este lugar, muy limpio y bien acondicionado. Se encuentra en la calle Alcázar, 4. Con la factura  del albergue, te cuesta más barato entrar en las piscinas municipales por 1 €. El suelo del albergue es de madera y el techo también tiene artesonado. Hay literas, y taquillas. El baño tiene una puerta corredera de madera para el water y al lado una ducha con mampara y fuera, dos lavabos. Cómo éramos 8, no teníamos que compartir habitación con nadie.
El primer día comimos en las piscinas municipales, que cerraban la cocina a las 17 horas y nosotros llegamos sobre las 16.30 horas, el primer día de nuestras vacaciones, después de perdernos por el valle del Jerte. Nos ponen de tapa, morritos. Había también un supermercado muy apañado, La Cesta de Nerea y un bar que nos encantó, el Hogar del pensionista San Blas. Todo buenísimo, los montaditos de lomo con queso extremeño, las raciones de calamares y croquetas y los huevos fritos rotos con patatas y jamón. También, espectaculares y generosos, los platos combinados (lomo, patatas y huevo). En la Casa de mi abuela, estaba recomendado en el tablón de anuncios, Casa Sebas, pero cómo tuvimos buena experiencia en el San Blas, volvimos varias veces. Además nos recordaba a nuestro padre, de nombre Blas. El último día, desayunamos en albergue y conocimos a unos gaditanos, residentes en Sevilla, que iban al camino de Santiago. Las vacaciones siempre sientan bien. ¡Volveremos!

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